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  • Viviana Huízar

Ayuda, soy creativo y me bloqueé

Crea, haz, inventa, consume, muévete, produce, produce, produce más. No, algo más nuevo, diferente, algo que realmente tenga un impacto. La presión es real. ¿Cómo lidias con ella?

Pretender que en cualquier futuro cercano viviremos en una sociedad en la que no sintamos la constante presión por sobresalir, crear, actuar o producir, probablemente nos llevará lentamente (pero muy de la mano) hacia la decepción, primero individual, y luego colectiva. Ojalá en algún momento podamos dejar a un lado las prácticas actuales que remontan a un consumismo tan excesivo que se vuelve absurdo. Mientras tanto, como creadores y consumidores, concentrémonos en aprender a lidiar con la presión por seguir produciendo.


Primero, partimos de la idea de que si eres creador, es porque lo disfrutas. Atreverse a crear es un acto de altruismo (primero hacia uno mismo) que atiende a esa urgencia interna que emerge cuando necesitamos decir lo que nos sucede por dentro. Entonces, crear pasa de convertirse en una elección, a ser una necesidad. Si sentimos, creamos. Si tenemos que crear más ¿tenemos que sentir más?. Quizás lo ideal sería poder elegir cuánto, cómo y cuándo crear dependiendo de lo que sentimos. Pero la realidad no siempre existe para darnos gusto.


Si tu trabajo es crear, entonces formas parte de ése sector creativo que coquetea con la idea de sentir(se) y exponer(se) a través de lo que hace, y que eso, a su vez, sostenga tu realidad en una sociedad capitalista. Qué fortuna.


No tienes que sentir más para crear más. Todo lo que te sucede, literalmente a cada segundo, cuando es visto desde el ángulo indicado, es un pretexto para crear. No te ahogues si no encuentras el ángulo. No te asfixies si tienes deadlines y las ideas no aterrizan en tu mente. A todos nos pasa, nos ha pasado y nos seguirá pasando. Lo primero es recordar que elegiste hacer lo que haces, y eso, literalmente no tiene precio, pero tendrá algún costo (y probablemente, sea ese estrés que sientes en este momento).


Vy nos dejó algunas alternativas de qué hacer cuando tenemos proyectos que sacar a andar y las ideas se quedan sin gasolina:


Permite que tu problema tenga personalidad propia


No quieras llevarte todo el crédito, dale a tu problema el foro que pide. ¿Las cosas siempre caen por su propio peso? Muchas veces, sí. Hazle frente a lo que estás viviendo, si sientes estrés, siéntelo con intensidad, si sientes cansancio, permítete estar cansado. Cuando eliges dejar de evadir el problema, en primera instancia podría sentirse como que este sólo crece y crece, o como que hay más estrés y más cansancio. Enfréntalo, nómbralo, dale cualidades, características, crea de tu problema un personaje y permítete desasociarlo de ti. Sentir es apropiar, y cuando sentimos, todo parece enorme hasta que de pronto, se aleja de nosotros y se hace pequeño en la distancia.


Acéptalo, es probable que vivamos en una simulación


Quizás somos el proyecto favorito de los aliens… o quizás no. Pero si por un momento te permites visualizarte desde lejos, y te miras a ti mismo sentado en esa silla, encorvado y estresado por ese problema tan sublime e inefable llamado “no tengo ideas”, ¿a poco no todo se vuelve un poco cómico?. Pretender que formamos parte de una simulación alivia, y es que en realidad, nada es tan serio. Sí, se responsable, sí, entrega, sí, hazte cargo de lo propio, pero diviértete en el proceso. Cada task completado es un cookiepoint para ti (o como quieras llamarlos)… y hay días en los que ni siquiera queremos cookies, así que ten paciencia, y vámonos un task a la vez.


Desatórate con una plática


El estrés no es completa y absolutamente negativo, muchas veces nos lleva a la acción, pero, si no sabes por dónde empezar, haz una pausa y dedícale tu tiempo a algo completamente diferente. Recuerda: el orden de los factores no altera el producto.


Si nada te sale, literalmente, ten una seria plática contigo mismo. Prepárate un Bruma Café delicioso, ponte tu bucket hat CECO, el gorro creativo para que fluyan las ideas, y siéntate en el sillón a tener esa conversación incómoda: ¿qué te está deteniendo? ¿por qué sientes que tus ideas no son suficientemente buenas? ¿qué te estresa? ¿qué te preocupa? y así, una pregunta a la vez, libérate del monstruo que vive en las cavernas de La Presión Autoimpuesta.


***


Si nada es tan serio, y todas las ideas son dignas de ser contadas, permítete ir una idea a la vez, observándola con cuidado y desde todas las perspectivas que te sean posibles. A veces, la única forma de avanzar, es siendo pacientes, y soltar la expectativa puede ser la clave para obtener el resultado perfecto.



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