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  • Viviana Huízar

Miyake: El Lenguaje de la Moda (Y de Muchas Cosas Más)

Para habitar un territorio, hay que comenzar por delimitarlo, construirlo, por tomar el riesgo de asignarle un perímetro y atreverse a permanecer dentro del mismo. El territorio del arte es tan complejo, sublime y tan propio de quienes lo habitan, que resulta intimidante definirlo para quienes lo observamos desde lejos.




Asignarle definiciones literales a una forma de expresión que se manifiesta a través de un lenguaje que no es el de la palabra me intimida. Creo, sin temor a equivocarme, que una de las cualidades que componen al artista es la capacidad de crear su propio lenguaje. Entonces, poner en mis palabras lo que yo interpreto al ver su obra, me convierte precisamente en eso: una intérprete. Como resultado, al interpretar y exponer esa interpretación, tomo el riesgo de sesgar, acotar o incluso de disminuir la interpretación de un tercero, y por ende, del lenguaje creado por el artista.


Es precisamente eso lo que me limita al tratar de escribir sobre la obra de un artista. Me intimido ante la posibilidad de que mi interpretación se quede pequeña, y por ende, le estorbe a la tuya. Aún no encuentro una definición literal del concepto del arte que me acomode, mientras tanto, me conformo con asumir que para mi, el arte es algo tangible creado por un tercero que me provoca una emoción intangible. Así, la moda es una forma de arte que además me permite apropiarme de ella a través del único territorio que me pertenece: el cuerpo.


Entiendo la moda como un lenguaje con una intención cuyo punto de partida y destino es el mismo: parte de la necesidad del artista por crear que nace en su cuerpo y crea un objeto que me permite asumirlo como un medio de expresión para el mío.


La moda es entonces lo que se lleva en la piel, en el territorio del cuerpo, con lo que se cubre lo que se lleva dentro y a su vez es un medio para exponerlo. De ahí va la interpretación que me permito darle a la obra de Issey Miyake.


El contexto que lo habrá inspirado para crear el legado que dejó al mundo de la moda supera lo que por mi propio contexto puedo alcanzar a interpretar, y es precisamente eso lo que me resulta tan impresionante del mundo del arte. Aún cuando mi interpretación dependa de mi contexto, se sostiene por algo tan sublime pero a la vez tan claro que al apelar a lo emocional, se comparte con el creador.


Miyake utilizó a la naturaleza como punto de referencia en muchas de sus creaciones, desarrollando una forma de arte que le permitiera a quien así lo deseara, habitar el mundo desde y a través de sus diseños. Pleats Please materializa el movimiento del cuerpo en telas plisadas. Crea la metáfora perfecta de un plisado que se mueve con el cuerpo y navega en el tiempo, creado en el pasado, y pareciendo futurista en cualquier presente.

Y si caminamos por el perímetro de la forma de expresión que delimita el movimiento del cuerpo, podríamos llegar a The Loss of Small Detail: en 1993, William Forsythe, director del Ballet de Frankfurt acudió a Issey Miyake para pedirle que interpretara el movimiento de sus bailarines y lo complementara con lo que llevarían en el cuerpo. El resultado son prendas que se fabricaron en versiones enormes para luego ser comprimidas entre hojas de papel washi, y alimentadas a una prensa térmica que las encogería a un tamaño humano, creando los pliegues permanentes que le dan movimiento al traje.

Del movimiento del cuerpo al territorio que le corresponde, encontramos la metonimia de una segunda piel: Tattoo es el vestido que Miyake creó en los 70 inspirado en el arte del tatuaje japonés que se convirtió en el réquiem de personajes como Jimi Hendrix y Janis Joplin. “La ropa es lo más cercano al ser humano”, un comentario de Miyake cuyo contexto exacto desconozco, pero que me resuena al misterio de lo que se dice sin decirse en esta colección.


Photo by Kishinev Shinoyama

Ante la muerte del creador de estos diseños, y su deseo de un final sin funeral o servicio conmemorativo, me pregunto: ¿será que fue una forma de reafirmar que el único territorio realmente habitable en esta vida es el cuerpo? Y de ser así, solo me quedará la admiración por la belleza con la que habitó su piel y permitió a otras habitar la suya, además de la definición de una estética surreal que trajo al mundo de la moda.



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